Hoy no paro de pensar en el "mono" que tengo de viajar... Supongo que un poco por la situación que estamos pasando, porque me apetece tranquilidad y mimos y no pensar en nada, distraerme en un sitio nuevo... no sé. No paro de pensar en que si todo pasa bien con mi abuela, me voy de finde aunque sea a cualquier sitio!!
He entrado a leeros, y he visto cómo Mamá Ciruela describía el tiempo que había vivido en Nueva York. Mi cabeza se ha puesto a recordar viajes y lugares y me han entrado unas ganas de buscar mis fotos, recordar... Ya que ultimamente no hablo más que de "males", cómo diríamos por mi pueblo, creo que me toca equilibrar un poco la balanza y escribir algunos post más felices. Así que he pensado hacer cómo Mamá Ciruela y explicaros un poco de dónde vengo yo y así recordar etapas muy felices.
Os explico un poco: mis abuelos paternos son portugueses y mis abuelos maternos españoles. Ambas parejas emigraron a Francia hace un tiempo, cuando la situación lo requería porque no se podía vivir ni en España ni en Portugal. Evidentemente se llevaron a mi padre allí y mi madre también llegó con un añito de vida. Las dos parejas se instalaron en una ciudad a una hora de París, más o menos. Mis padres crecieron, se conocieron y se casaron (en España) pero siguieron viviendo allí. Mis abuelos, los cuatro, volvieron a sus países respectivamente. Sólo quedó en Francia, un hermano de mi padre, que de hecho sigue allí, pero en una ciudad lejos de donde vivíamos. Mis padres nos tuvieron a mi hermano y a mí. Y la verdad es que fueron unos años muy felices. Mi hermano y yo siempre estábamos juntos, nos llevamos 1 año y medio. De Francia, echo de menos los pasteles, los croissants, los quesos, varios platos que aún sigue preparando mi madre aquí, la gente tan educada y tan dispuesta a ayudar siempre de buena fé, lo silenciosos y tranquilos que son, los montones de cómics que leía allí, la música de algunos cantantes que me traen recuerdos de infancia, un par de amigas a las que dejé allí,... muchas cosas.
Mis padres nos criaron solitos, sin ayuda de abuelos ni nada, y trabajando los dos. Para mí, fueron unos "cracks". No cogían vacaciones en todo el año, para poder unir el mes de vacaciones en verano, meternos en un coche a los dos, y pasar una semana en Portugal, bajar hasta el sur de España dos semanas, volver a Portugal otra semanita más de vuelta hasta Francia de nuevo para volver al trabajo, muchas veces, justo el día después de llegar del viaje. Era el mes de vacaciones y familia y lo disfrutábamos muchísimo!
En Portugal, mis abuelos tenían una viña. Nos encantaba recorrerla por las mañanas detrás de mi padre, probando las uvas y jugando en el campo... De Portugal, echo de menos oír las gallinas y el gallo de mi abuelo por las mañanas, el pan que nos ponía mi abuela para desayunar, el cochinillo que prepara mi abuelo para toda la familia, los platos que preparaban cuando estábamos allí, estar con mis primos y los perros haciendo el trasto por el campo, subir al mini pueblo antiquísimo para comprar algún helado y encontrarte con una carreta tirada por un burro por medio de las callecitas tan pequeñas, ir a Fátima a hacer un picnic por los campos de alrededor, ir a esa inmensa playa de Mira...
Finalmente, cuando yo tenía 10 años, mis padres decidieron que si permanecían en Francia y crecíamos hasta la adolescencia, sería complicado volver algún día a España o Portugal con la familia. A mi padre le salió trabajo en París, pero decidió rechazarlo y venir a España, que era donde en esos momentos podían vivir muy bien con lo que tenían y montar un negocio. Compraron un pisito y a partir de ahí empezamos nuestra vida aquí.
La verdad es que aquí se vive bien (o al menos se vivía antes de la crisis): la gente es muy alegre, te da confianza enseguida, la comida de aquí me encanta, tener la playa a un cuarto de hora de coche es un lujo, las fiestas de aquí son sagradas y las mejores, se sale mucho más y hasta más tarde por las noches, y tener a la familia materna cerca, al menos, se agradece mucho!
Es una pena que la vida aquí se haya complicado tanto con la crisis, pero bueno, hay otras muchas cosas buenas por las que seguir viviendo felices aquí. No sé si es por el "movimiento" que siempre hemos tenido de pequeños, o por qué, que soy una persona a la que le encanta descubrir sitios nuevos, aprender, visitar, probar... Menos mal que mi marido me sigue el rollo y es "todo terreno" también. Con él he viajado después a París dos veces y a Portugal siempre que se ha podido y él encaja perfectamente con mi familia portugesa!

Bueno, no quiero enrollarme tampoco eternamente, que es viernes y os estoy dando ya la lata! jeje. Me quedan pendientes algunos lugares de los que hablar después de estos dos países que llevo siempre en el corazón, pero los dejaré para cuando necesite viajar con la mente y os iré contando en otras entradas. Si puedo currármelas, incluiré fotitos!
Os deseo feliz fin de semana!




